Llevando mi carrera a un siguiente nivel…

Leyendo Women in Tech, the Tarah Wheeler, ha sido la inspiración para escribir este post, me he sentido identificada y creo que mi historia podría ser perfectamente un capítulo más de este libro.

¿Por qué estudié informática?. Creo, que lo que me atraía de los ordenadores, era que lo veía como una herramienta para encontrar soluciones a problemas. Me matriculé en Ingeniería informática, en el 1996. Fue una época bonita dónde tuve la suerte de conocer a la que siempre será la trupe de la Uni. Hicimos una gran piña, la gran mayoría éramos chicas que no sabíamos muy bien porqué habíamos escogido la carrera, pero que íbamos aprendiendo y creciendo tecnológicamente hablando.

Cuando salí de la Universidad, mis principios fueron duros, sin mi tenacidad, esfuerzo y sacrificio no hubiera salido adelante. Yo era diseñadora, analista, testeaba, era la encargada de subir a producción, era la arquitecta, programaba tanto un html, como un back, como un front, diseñaba hojas de estilo, hacía banners, creaba y administraba una Bds…  Los sistemas eran muy inestables, los navegadores iban cada uno a su rollo, los incomprensibles errores con lo que te tirabas horas buscando su origen. La falta de documentación sobre entornos, la falta de frameworks… sin equipos muy bien definidos, mi principal ayuda, y dónde encontrabas más compresión era en los foros. Falta de reconocimiento… jornadas maratonianas de 12h diarias, pensando que lo que yo hacía en 8h, un hombre lo hacía en 4… aun no entiendo como no tiré la toalla. Ahora, con la distancia y experiencia me doy cuenta, que era igual o más buena, que cualquier otro hombre… era sólo una creencia social.

La parte positiva de esa época, es que aprendí a ser resolutiva y buscar soluciones a los problemas.

Tuve una época, en que me dio por pensar que la tecnología no era suficiente para sacar mi creatividad y que mi parte más humanista estaba desaprovechada. Quería trabajar con personas, no con máquinas. Anduve años buscando mi vocación mientras, estaba acomodada trabajando en gestión de proyectos y olvidándome de la parte más técnica. Hice cursos de pintura, de desarrollo profesional, de psicología, de danza, de yoga, me introduje en el mundo de la montaña… todo con la intención de saber a qué me quería dedicar. Ahora pienso por qué se me metió en la cabeza que la carrera que había escogido no era para mí, y creo que fue, por el estereotipo que se ha hecho de la carrera…. , la programación es para hombres, los que trabajan con ordenadores son freakis, son antisociales, son fríos y calculadores, racionales y poco sensibles. Nunca se hablaba de la parte creativa y humanista que se esconde detrás de la informática. 

Coincidiendo con temas personales, decidí salir de mi zona de confort y dejé mi trabajo seguro de Gestión de proyectos. Me encontré dando vueltas y giros a mi carrera. Fue entonces que sentí que había fracasado. La tecnología había avanzado y como en los últimos años me había dedicado a la gestión, estaba totalmente desactualizada. Entonces me di cuenta que en el pasado, había invertido muchas horas en construirme una base tecnológica, para al final obtener pocos resultados y encontrarme que debía volver a empezar. No quise tirar la toalla, y quise darme una nueva oportunidad, no podía desaprovechar la base que había construido. La lección más importante fue… si realmente hubiera creído más en mí, hubiera podido llegar hasta dónde me lo hubiera propuesto, pero nunca jamás me puse ningún objetivo. Cómo sabía, por experiencia, que la perseverancia y la resistencia te llevan al crecimiento, esta vez con más autoestima y más seguridad volví a empezar una nueva carrera profesional. Soy una persona afortunada y la oportunidad me la dieron en el extranjero, en Malta, dónde me fui a aprender inglés. Nunca podré agradecer tanto a Ludwig, que a pesar de hacerme una entrevista en inglés, de la que sólo me enteré un 10%, confió en mí y quiso que formara parte de su equipo de calidad en un prestigioso banco de Malta. Fue una época muy bonita, divertida, de redescubrimiento de mi carrera profesional, de compartir, de disfrutar, de valorar, de aprender y sobre todo de meterme de lleno en la calidad del software y de aprender a comunicarme en Inglés. Volví a empezar, pero esta vez con más experiencia, recursos y sobretodo autoestima.

Me imagino, que fue por todos los años buscando mi frustrada vocación, cuando al final me di cuenta, que no escogí tan mal y que mi elección por intuición no fue tan equivocada.  Me gusta mi trabajo, me gusta crear software, me gusta escuchar a las personas y ofrecerles  lo que necesitan. Me gusta analizar y encontrar la solución más eficiente. Me gusta ser creativa con los proyectos, no buscando siempre las mismas soluciones y aprendiendo de cada uno de ellos. Me gusta estar actualizada para poder mejorar el software. Me gusta levantarme para ir a trabajar, sobretodo con el objetivo, de hacer algo que realmente importa. Me gusta aprender de la vida con mi profesión. Ir cambiando de negocio mola. Un proyecto en un banco, otro haciendo una web de viajes, otro en una Universidad…

Ahora, que empiezo a disfrutar de mi trabajo y tengo más confianza en mí misma, quiero llevar mi carrera profesional a un siguiente nivel. El software necesita tanto de hombres como de mujeres, y tenemos que cambiar la visión del mundo de la tecnología, para que se nos escuche más. Por eso me gustaría orientar y motivar a todas esas chicas que empiezan, y convencerlas de que no se necesita ser estrellas de la tecnología, para ponen su grano de arena para mejorar los sistemas, el software. No sólo sirve ser excelente sino que la constancia y el trabajo te llevan al éxito. Sólo tienes que creer en ti, ser creativa, marcarte objetivos y ser tenaz para conseguirlos y te puedo asegurar que te crearas una profesión divertida, creativa, enriquecedora y plena. 

Que le diría la mujer Tech que soy ahora a la chica Tech que fui… sobretodo valórate más, y no pienses que eres menos, no regales tanto y disfrutas más, opina más y escucha menos, divierte, arriesga, comparte, ríe , sueña , márcate más objetivos, confórmate con menos, se más ambiciosa, pide más, compárate menos, cambia más, arriesga y sobretodo cree en ti !