Agilidad y humildad

Llevo 20 años de carrera profesional en la creación de software, con la única ambición de crear e ir aprendiendo, de escuchar y de enriquecerme, de pasármelo bien y trabajar en equipo, de enseñar y que me enseñen, de ser eficiente y de ir mejorando cada día un poco más mi entorno de trabajo.

La experiencia es un grado y la posibilidad de ir probando cosas ha enriquecido muchísimo mi carrera profesional, con el objetivo siempre de crear con calidad y de ser eficiente, pero sobre todo teniendo muy presente a las personas que van a utilizar lo que se está construyendo.

Nunca ha estado en mis prioridades tener poder, ni llegar a posicionarme en roles de responsabilidad, porque creo que puedes aportar mucho sin tener que ocupar altos cargos, que deberían ocuparse de gestionar objetivos y números. Si eres una persona creativa, mueres si te vas a la gestión.

Por eso, siempre me ha creado impotencia las metodologías tradicionales, dónde únicamente se contempla el progreso si te diriges al management y que tengas más voz y voto va dependiendo del poder de tu role. Por eso, después de mi primera formación con metodologías ágiles, ya hace más de 4 años, lo que más me gustó, es que la agilidad va en contra de concentrar el poder en manos de unos pocos y que da a todo el equipo más libertad de opinión.

Después de 6 meses en un nuevo trabajo, dónde siguen trabajando de manera tradicional, por fin se ha impartido un curso de metodologías agiles. Realmente han sido 3 días, dónde he seguido aprendiendo. Víctor Sánchez Carmena, se ha ganado la confianza del equipo, nos ha dado las claves para empezar con metodologías agiles, nos ha explicado los principales artefactos, nos ha hablado del cambio de roles organizativos y de lo importante que es construir un departamento horizontal y nos ha convencido que las mejores ideas vienen de los de abajo. Creo que Víctor ha sido muy asertivo con los ‘responsables’, haciéndoles ver la importancia de recibir feedback de todas las partes del equipo y que el primer paso para ser más ágiles es la de ser más humildes, aceptando lo que se está haciendo mal.

Por eso creo tanto en las metodologías agiles, me permite dar lo mejor de mí, que se me escuche y que se me tenga en cuenta, ya que se reparte las responsabilidades de los proyectos entre todos los miembros del equipo, lo que permite trabajar de una manera más colaborativa. Dejando a la dirección, la parte más ejecutiva, una parte muy importante de los proyectos, siendo los encargandos de marcar objetivos y prioridades, de la planificación de sprints y equipos, así como la de detectar desvíos y riesgos.

Viva la agilidad!!!